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domingo, 4 de septiembre de 2011

Mesa expositora en madera de sabina

En ocasiones muy determinadas hacemos - siempre por encargo - un mueble completo, llevando el proceso de taller de cabo a rabo. El trabajo en cuestión era una de esas ocasiones en las que el cliente, buen amigo además, no había traído los planos completos con todo detalle para que le hiciésemos una mesa expositora en madera de sabina, la verdad es que se había trabajado bien la parte correspondiente a la ·dirección facultativa", lo que teníamos que hacer era llevar esa mesa del papel a la realidad en 3D, pero de tocar la mesa con los nudillos y que hiciera "toc toc", nada de realidades virtuales.
Nos hicimos con la madera necesaria para el trabajo - siempre contamos con proveedores de primera que nos tratan con deferencia - y después de preparar las piezas para las columnas y patas las enviamos al tornero para que las trabajase. Por otra parte a base de cinta, labra, regruesadora y circular fuimos produciendo todas las restantes piezas que componían la mesa, y a base de encoladuras y ensamblajes la mesa fue tomando forma hasta que estuvo completada y lijada. El cliente se la llevó para darle el acabado, nos dijo que iba a ser a la cera.
Aparte de oler bien, la madera de sabina ( o enebro ) tiene un veteado y un colorido singular, los tonos violáceos que presenta sobre una textura que recuerda al pino son únicos. Lijada es sedosa y suave. Un trabajo para disfrutar mientras lo llevamos a cabo.











lunes, 22 de agosto de 2011

Molduras de nogal con figura de caballo tallada

Nos vino a la empresa una pareja - él y ella - que habían adquirido una casa solariega en mitad de la provincia de Guadalajara, y estaban en pleno proceso de restauración. Y uno de los detalles simpáticos de la puerta original que se conservaba ( aunque de aquella manera ) era una moldura de nogal que en su día llevaba dos tallas guardando mano, con la efigie de una cabeza de  caballo a cada lado. Conservaban únicamente una de las tallas, parcialmente mutilada, de la otra ni rastro.

En la pieza original, una vez planificada, solapamos una pieza maciza de nogal, para en su momento confeccionar la talla, y dicha pieza sirvió de patrón para confeccionar la contraria, a mano inversa. En el taller hicimos la moldura, a base de pasadas por la tupí ajustando las fresas y la altura del árbol, e hicimos la pieza soporte circular y un esbozo de la cabeza del caballo, encolando y uniendo dichas piezas entre sí. Una vez preparadas las piezas, la original con la pieza solapada y la de nueva confección, vino el tallista que nos asiste en éste tipo de trabajos y a base de gubia, formón y maza fue dando forma a las molduras, practicando las muescas, y tallando las dos cabezas a partir de lo que le teníamos preparado.

Y a Guadalajara se fueron al galope.












Soporte pantalla TV

Un pequeño ejemplo de ingeniería doméstica. Nos vino un vecino a ver si le podíamos echar una mano: el caso es que se había comprado una Tv de pantalla plana para ponerla encima de la nevera y así ver la tele mientras cenaba, pero una vez que la instaló cayó en la cuenta que a esa altura no la podía ver desde la silla de la cocina; era necesario darle una inclinación a la pantalla.

Se nos ocurrió hacerle una pieza a la que atornillar el soporte de la pantalla, y a su vez dicha pieza iría sobre un tablero plano que tendría que situar encima de la nevera. Todo ello en Mdf, para que lo pintase del color que más le gustase, y el trabajo de taller fue de lo más sencillo. El resultado: un vecino contento, un pequeño incordio resuelto con algo de imaginación y algunas dosis de buena voluntad.









Maqueta topográfica de madera de bubinga

JC es un cliente de la casa, titular de un estudio de arquitectura, que tenía una maqueta topográfica que entregar, hecha toda ella en madera, y un plazo de entrega perentorio que se iba agotando. Era el 2007, había mucha actividad, y éste cliente no encontraba un taller que le hiciera la maqueta. Hablando con él y con un conocido que se dedicaba al fresado por cnc - por aquellas fechas nosotros no teníamos aún nuestra propia sección de control numérico - vimos que era factible el llevar adelante el proyecto, colaborando entre todos.

Cuando estuvo en nuestra empresa, al cliente le sedujo el contraste que hacía el oscuro de la bubinga, con vetas sinuosas y salvajes, con la clara sobriedad del boj americano, madera clara, sedante, armoniosa. Y tenía desde entonces claro que las iba a utilizar para la maqueta, confeccionando el terreno y las capas con la bubinga, y las edificaciones ( todo el "caserío" decía ) en boj, además de unas partes que iban en metacrilato, para simular el mar: se trataba de la maqueta de un plan de urbanismo de un ayuntamiento costero de la provincia de Granada.

Lo que condicionaba el trabajo era, por un lado, las dimensiones finales de la maqueta ( 250x145cms ) y por otro lado el plano de trabajo de la fresadora cnc, ya que la misma solo admitía piezas como máximo de 100x70cms. Ello motivó que hubiese que seccionar el trabajo por áreas que una vez trabajadas tuviésemos que unir entre sí en el taller. Por ello, primeramente fuimos elaborando la madera de bubinga según el repertorio de medidas, y una vez obtenidas todas las piezas, las llevamos al taller de Enrique, que era el que se encargó del fresado. Él ejecutó todas las curvas de nivel, los contornos de las piezas, los relieves, todo ello en bubinga, y con la madera de boj ya preparada que le facilitamos confeccionó las piezas que representaban las edificaciones.

Una vez que tuvimos todo el material ta fresado en nuestro taller, vino el trabajo de ir uniendo las piezas, tanto adyacentes entre sí, como superpuestas unas a otras, la maqueta tenía partes de una considerable altura. Lo más importante era que en las uniones no se rompiese la continuidad de las curvas de nivel, por lo que el trabajo de encoladura de piezas fue arduo y laborioso.
Según se iban encolando, las piezas se situaban sobre un tablero contrachapado de 30mm de espesor, al que le habíamos hecho una pieza exterior perimetral en madera de bubinga, enmarcando todo el trabajo.

Cuando la última encoladura estaba practicada y se dieron los retoques finales de lija a mano ( siempre hay algo de cola que al apretar sale por las uniones, eso es buena señal pero hay que limpiarlo ) vino el cliente con dos colaboradores y en un fin de semana se montaron todo el caserío y clavaron cientos y cientos de clavitos, en los que pusieron unas bolitas de madera de haya para simular el arbolado: éste trabajo minucioso, netamente de maquetismo, es el que quedamos con el cliente que se lo tenía que hacer él, facilitándole por nuestra parte el trabajar un sábado y un domingo en nuestras instalaciones.

La maqueta al final tenía, ya acabada, un peso de unos 500 kilos. La cargamos con la carretilla elevadora en una furgoneta de alquiler con la que el mismo cliente se la llevó al lugar de destino, la misma localidad granadina que se representaba. Eso sí, nos dijo que para descargarla hicieron falta diez fornidos ayudantes.







lunes, 15 de agosto de 2011

Pieza de madera para un coche

Aunque hoy día los coches no llevan nada de madera ( salvo de vez en cuando algún tarugo al volante ) sí que hubo una época en la que los vehículos de alta gama llevaban apliques y detalles de maderas nobles.

Nos trajo un cliente una pieza de madera del plano de la palanca de cambios de un Mercedes Benz de los años '70. Dicha pieza estaba hecha con tablero contrachapado de haya multilaminar y originariamente iba chapada con raiz de nogal, que con el paso del tiempo se había cuarteado y deteriorado. La pieza era plana salvo en un extremo que presentaba una ligera curvatura: en la misma había un hueco central para la palanca de cambios y varios huecos pequeños para una serie de controles.

Lo primero que hicimos fue lijar con cuidado la pieza, quitando toda la chapa original que la recubría y que estaba completamente deteriorada. Una vez limpia, se repasó con detenimiento dejándola pulida para darle cola. Por otra parte seleccionamos una chapa de raíz de nogal que por medidas y veteado viniese bien para cubrir la pieza y la preparamos para usarla ( normalmente las chapas de raíz presentan ondulaciones, grietas, desgarros o perforaciones naturales que conllevan un trabajo previo de humedecido, alisado y emplastecido necesario antes de ponerse a cubrir ).

Debido a la forma curva de la pieza no era posible meterla en la prensa, por lo que tuvimos que hacer una pieza específica ( una horma o camón ) para que se adaptase a la superficie curvada y poder apretar con gatos. Con ése sistema chapamos la pieza en cuestión, lijándola posteriormente y dejándola lista para su barnizado y montaje.












 




sábado, 13 de agosto de 2011

Mesa baja de nogal

Si yendo al sastre la ventaja es que te puedes hacer el traje a medida, el encargar una pieza de ebanistería en el "sastre" posibilita el que la idea que uno lleva entre ceja y ceja acabe materializándose tal y como uno se la representa.

Nuestra cliente en esta ocasión era una diseñadora que quería para su casa una mesa baja que fuera en el fondo un cuerpo sólido rectangular, chapado en nogal, de modo que la veta de la madera fuera prolongándose de lado a lado del módulo, en solución de continuidad. Bastaron unos croquis sobre una cuartilla para hacernos una idea de lo que tenía en mente nuestra cliente, y en cuanto dejamos fijadas las medidas totales ( todo cuerpo sólido posee tres dimensiones, largo por ancho por alto ) empezó el momento de ponernos a trabajar.

Para el efecto decorativo que se pretendía lograr la chapa de nogal español tenía que ser de todo menos discreta. La gran variedad de coloridos y veteados diferentes que presenta la madera de nogal español la hace muy versátil y apta para multitud de trabajos diferentes, desde una sobria decoración para un despacho profesional, a una creativa mesa baja para delante de la TV como en éste caso. Elegimos una chapa de veta sinuosa y envolvente, con diferentes tonalidades de colorido, dentro del tono siempre elegante y señorial del nogal español. Fuimos casando las hojas, unas adyacentes a las otras, hasta completar el desarrollo que daba la suma de los dos laterales y la tapa. Posteriormente cizallamos la chapa a los anchos que pedían las piezas de tablero de Mdf de 19mm de espesor sobre las que ibamos a trabajar, y las  metimos  en prensa con cola caliente.

Una vez chapeadas las piezas, el asunto consistía en confeccionar el aro o parte vertical del mueble; los encuentros de las piezas se cortaron a inglete, practicando unas canales interiores para embutir las lambetas o piezas interiores de refuerzo de encolado, y con los flejes tensores se apretó para que la cola blanca de carpintero hiciera su trabajo. Todas las piezas, antes de montar el aro, habían pasado por el taller para practicarles el falseo superior a 45º para que la tapa quedase alojada a haces. Una vez acabado el aro, solamente hubo que encajar la tapa en su alojamiento, con cola blanca en toda la superficie de contacto entre piezas, para que la misma quedase firmemente ajustada. El lijado final permitió apreciar como las vetas del nogal arrancaban de un lateral, se prolongaban por la tapa y descendían por la parte opuesta sin romper el dibujo natural de las veta de la madera.




 



Una "cuna huevo" en madera de cerezo

Le faltarían dos meses para dar a luz cuando apareció por nuestra empresa la cliente, una chica italiana, que quería hacer una "cuna huevo" como ella decía, en madera de cerezo. Un capricho, desde luego, porque seguro que con cuatro meses la criatura ya no iba a caber dentro.

Del fondo se iba a encargar ella, y del soporte, que ya lo tenía resuelto a base de cerrajería, lo que precisaba de nosotros era la parte de ebanistería; las paredes tenían que tener 4cms de espesor, y el alto de las mismas lo definió el ancho de los tablones de cerezo que utilizamos para la ocasión ( cerca de 30cms de ancho ). Básicamente el trabajo delicado consistió en el aserrado de la madera por arcos, a base de cortar las piezas de cerezo de canto dándoles la forma a medida que se iba cortando en la sierra de cinta. Y una vez obtenidas las diferentes piezas, el proceso de encolado de las mismas tuvo su miga, ya que para apretar con flejes todas las piezas para que encolasen entre sí con cola blanca ( la cola de carpintero de toda la vida ) había que ir regulando las diferentes piezas para que al apretar no se fuese cada una por un lado. Una vez fraguada la cola, mucha lija a mano para pulir el exterior y el interior, la verdad es que quedó un "huevo" de lo más curioso.


 



 

Cabecero de cama en fresno a dos aguas

El trabajo que nos encargaron tenía como destino una mansión en Inglaterra: se trataba de hacer un cabecero de cama sobre un tablero de 10mm chapado en fresno, a dos aguas haciendo eje central, y con una moldura de fresno envolviendo toda la forma del cabecero.

En lo que concernía al chapeado, el trabajo era sencillo, una chapa de fresno mallada iba como anillo al dedo al trabajo, haciendo eje en la mitad del cabecero fuimos juntando la chapa cuidando los encuentros, ambas mitades tenías que ser perfectamente simétricas como en todo trabajo de plumeado. Lo que era más complicado era todo lo relativo a la moldura: la forma tan peculiar del cabecero hizo que en donde no se pudiese trabajar la madera con fresadora, se hubo de hacer con cuchilla y gubia, repasando a mano con lija, rinconcito a rinconcito.